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MADELEINE VIONNET

junio
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MADELEINE VIONNET

Category - moda - iconos - timeline - creadores

22/06/1876 - Nace en en Chilleurs-aux-Bois Madeleine Vionnet,  una creadora que se declaró “enemiga de la moda” por ser efímera, y es uno de los mitos fundadores de la moda contemporánea, referente indispensable de la técnica de la costura.

Mujer excepcional, salida de la nada, buena estudiante, divorciada dos veces, feminista avant la lettre, empresaria vanguardista… Sin embargo, su sueño de niña fue convertirse en institutriz.

Creció en Aubervilliers, en las afueras de París y, algo atípico en la época, fue hija de padres separados desde su temprana edad y creció educada por Abel Vionnet, su padre, viendo raramente a su madre.

A los 12 años empezó a trabajar como lencera, y desde entonces su aspiración fue ser independiente, a la consigna de “Trabajar, trabajar, trabajar: "¡No hay nada más!”

A los 18 años se casó con Emile Deyroutot, de quien tuvo una hija que murió prematuramente. Poco después se divorció -algo también atípico para una mujer de su condición- y se fue a Inglaterra, con el pretexto de aprender inglés. En Londres trabajó con Kate Reily, proveedora de la Corte, quien vestía a aristócratas y ricas burguesas, proponiendo copias de los vestidos de París.

En 1901 volvió a París, entrando a trabajar para las Soeurs Callot, famosas creadoras de alta costura, reconocidas sobre todo por el refinamiento de sus modelos. “Gracias a ellas he podido hacer Rolls Royce. Sin ellas hubiese hecho Fords”.

En 1906 fue contratada por Jacques Doucet para renovar la imagen de su casa de costura, y Vionnet la revolucionó proponiendo unos vestidos simples que liberaban el cuerpo, concebidos para llevar sin corsé y presentados con las modelos descalzas, que sedujeron especialmente a las actrices del momento, como Eve Lavallière, Réjane y Lantelme,  pero que encontraron la reticencia de las vendedoras, nada acostumbradas a esa frescura y simplicidad.

Fue en 1912 cuando decidió abrir su propia casa de costura, aunque, coincidiendo con la Primera Guerra Mundial decidió cerrar su establecimiento, reabriendo una vez acabada, en 1918.

El estilo de Vionnet, culto a la belleza de un cuerpo libre, se caracterizó por ser de una modernidad nunca vista hasta entonces, basándose en el drapeado del peplos griego -presente en su logo-, que dejaba en libertad al cuerpo y que, al mismo tiempo, realzaba sus curvas naturales. “Me he aplicado a liberar, como para la mujer, el tejido de las trabas que se le imponían. He intentado darle un equilibrio tal que el movimiento no desplazara las líneas, sino que las magnificara”. Un estilo purista que llegaría a su máximo apogeo en los años Treinta, cuando las curvas femeninas volvieron a estar presentes en la moda, pasado el momento garçonne y rectangular de los Veinte.

Con su estilo intentó demonizar su gran complejo: su cuerpo la acomplejaba, admirando a las mujeres delgadas. “He intentado siempre ser el médico de la línea, y, en tanto que médico, hubiese querido imponer a mis clientas el respeto por su cuerpo, la práctica de ejercicio y una higiene rigurosa”.

Enemiga de la moda por ser efímera, Vionnet se dedicó a una búsqueda constante de la coherencia entre el cuerpo y el vestido, lo que le llevó a innovar en las técnicas del corte, y el bies fue su marca de identificación. No lo inventó, pero llegó a dominar la técnica como nadie. Hasta entonces, el bies sólo se había utilizado en cuellos, bajos de mangas o adornos, y ella tuvo la idea de extenderlo a todo el vestido.

Apasionada de la técnica, también investigó otras cualidades del tejido como la caída, el reflejo de la luz y la combinación de las dos caras -mate y brillante-, conquistando la admiración de Balenciaga.

Vionnet utilizaba normalmente tejidos lisos y ligeros, porque la complejidad de la construcción constituía en sí misma la decoración y una gama de colores muy sobria. Su método de trabajo consistía en crear directamente sobre un maniquí de madera en miniatura, y, como una escultora, probaba, modelaba y drapeaba.

Apodada la Euclides de la moda, por su precisión milimétrica, una rigurosa geometría dominaba sus creaciones, concibiendo los vestidos a partir de la repetición de figuras como cuadrados, triángulos, rectángulos o círculos. Bajo una aparente simplicidad, cada modelo conllevaba una estudiada estructura. Nada rompía la línea, ni cierres ni botones, y la mayoría se pasaban por la cabeza, como si de un jersey se tratara.

Preocupada por las copias, como la mayoría de creadores -con la excepción de Chanel-, registró sus creaciones. Cada vestido salido de sus talleres llevaba su firma, un número de orden especial y su huella digital; e hizo álbumes de copyright, fotografiándolos de frente, perfil y espalda con un número.

Pero Vionnet no fue sólo una creadora vanguardista, sino también una empresaria vanguardista. Avanzada a su tiempo en lo que a mejoras sociales se refiere, sus trabajadoras la apodaron la Grande Patronne, se ocupó de su formación, creó una enfermería, implantó las vacaciones pagadas -la única en su época -, propuso estancias al aire libre, fundó una mutua, concedía permisos de maternidad, e incluso quiso que algunas de sus empleadas participaran en la empresa. Además en sus talleres todo estaba previsto para el confort, con luz natural omnipresente en todas las dependencias, y sillas -lo que permitía apoyar la espalda-, en vez de los tradicionales taburetes.

En 1939, coincidiendo con el inicio de la Segunda Guerra Mundial, se retiró, cerrando sus talleres porque estaba cansada. Más tarde donaría a su amigo, el historiador François Boucher, sus fondos de documentación (modelos conservados, álbumes, biblioteca, libros de cuentas, toiles), con los que en 1986 pudo crearse del Musée de la Mode et du Textile de París.

Madeleine Vionnet murió el 2/3/1975 en París, a los 99 año, después de una vida dedicada al respeto absoluto por el cuerpo femenino.

En 1988 Guy de Lummen compró la marca, pero no fue hasta 2006 cuando la diseñadora Sophia Kokosalaki fue contratada para darle vida de nuevo. Inmediatamente después llegó Marc Audibet para sustituirla, abandonando en 2008. En 2009 Matteo Marzotto, expresidente de Valentino, y Giovanni Castiglioni, director general de Marni, compraron Vionnet, confiando a Rodolfo Paglialunga la dirección artística. En 2011 fue reemplazado por las hermanas Lucia y Barbara Croce, que firmarían una única colección, la de enero 2012.

En mayo de ese año Goga Ashkenazi, kazaja y autodefinida como “la chica más rica del mundo” entra en VIonnet como accionista mayoritaria. Las hermanas Croce renuncian poco después y son suplidas por un equipo interno. Al final de los desfiles es Lady Goga quien sale a saludar…